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29/12/2011

Especias

Que el beso tenga sabor a jenjibre, que la mañana huela a azafran, que el adiós deje un halo de curry, que en la espera exista jenjibre...

Extrañezas... de puntos seguidos...

él muy posiblemente no extrañaba el sonido del teléfono, ni las charlas de la noche, tampoco extrañaba el olor de su carro o el sonido que hacia la puerta e madera al empujarla... él extrañaba algo mas esencial y simple; el ver su piel descubierta por la sabana a medida que amanecía, en la forma en que miraba la ventana, lo que decía de las tardes, los gestos sutiles para pedir un favor... sus manos sobres las de él... la forma de pedirle para que se acercara ante un beso... en general él extraña puntos suspensivos...

26/12/2011

Collage para Amarla

Tendrá que leerla en la mañana, descifrar la sonrisa con un café
desenredarle los pensamientos, prepararle un desayuno de hojas y letras,
habrá que besarla como un suspiro sin tiempo, sentir su asusencia como la pisada del último escalon inesxistente en una escalera, ser explorador de su cuerpo, divagar sobre cada arruga de la sabana encima de su piel...
amarla en el efímero, cambiante y extraña permanencia ahora... 

3/12/2011

Hablando de besos

de esos besos que nos diluyen en el tiempo, de esos meramente tiernos y que nunca se dan, de aquellos que ocupan en el lugar de la soledad, de aquellos dados sobre la mesa, de los que se acompañan con una sonrisa, de los terminados antes de tiempo, de los medios besos fijados con una mirada, de los no dados, de los deseados, de aquellos que aun esperan...
pequeños sueños de un par de labios...

21/11/2011

Exploradores

Usualmente los exploradores no son más que uno que otro proscrito, uno que otro que ha dejado de mirar hacia los mismos sitios, aquellos que la comodidad de la vida cotidiana les pica cada vez que se sientan en el sofa.  Hay que en definitiva tener algo de angustia para salir y cruzar la puerta, para mirarla y notar como con cada paso se hace pequeña. Para mi los exploradores me recuerdan a las notas de piano, cada pulso es como una despedida y que se va distanciando con el tiempo, nada puede detener ida de las notas... Con cada día.. poco a poco soy tambien explorador...

Evelyn by _type

19/11/2011

desencuentros en aeropuerto

Parece inevitable que de una u otra manera siempre termine tomando un capuchino en el Juan Valdez del aeropuerto el Dorado. Cabe anotar que hace años deje el café, pero estando en el aeropuerto y dada la situación es parte del rito de las despedidas. Porque si, una vez más me despido de alguien; para muchos de ustedes o la gran mayoría ir a despedir al aeropuerto es algo que sucede un par de veces en la vida. En mi caso parece ser parte de esos eventos cotidianos; he visto como algunas familias lloran, otras se prometen escribir todos los días, conectarse por skype, el abuelo que dice que ahora si abre una cuenta de correo, y todo tipo de promesas que usualmente y por experiencia resultan pretensiosas; no niego que habrán comunicaciones, que en ocasiones y en algunos meses esas comunicaciones seran menos distanciadas. Sin embargo, hay que aceptar que en toda despedida, hay una despedida de una cotidianidad, esa cotidianidad de ir a cine, de hablar al lado de un jugo, de verse con la mirada cercana del otro, de escuchar la respiración agitada al subir las escaleras, las palabras del otro cuando describe el sabor de la comida. Eso es lo que se extraña en últimas y que por más skype, msn, gtalk no se cubre; al cabo de unos días se aprende a vivir con esas nostalgias, se comienzan a encontrar nuevas cotidianidades. Y también estan los olvidos porque asi se niege una y otra vez frente a ese otro, el olvido llega; es inevitable, no hay nada de malo en ello, porque no es que el paso del tiempo, sino las cosas que se hacen en ese tiempo lo que hacen los cambios en la cotidianidad... 

14/11/2011

Feliz....

muy simple... pero es asi...

7/11/2011

Las cartas de Pablo (VIII)


Tal vez no nos veamos hoy, pero estaré en la frontera pensando en vos.
Las cartas qué son sino otra forma de poder extrañarte por medio de cuentos y letras que escriben una cotidianidad quimérica y que se suele ocultar detrás de los ojos; cartas, letras y palabras que cuentan la armónica que compré, el cuento que hice y que no te conté porque no me gustó, el poema que tuvo un destino igual. Será que hay demasiada sed y demasiada agua, dónde entonces está Sherezada para escucharla por las madrugadas con sus historias y ser parte de una de ellas. Yo que soy un amante de las letras, de las palabras o ¿son ellas mis amantes? Bueno eso no importa; yo con mis quereres y el mundo con los suyos.

Las cartas de Pablo VII


En ocasiones se le acercan a uno esperanzas perennes y quiméricas, no sé de donde vienen, una vez escribí sobre las esperanzas y las distintas maneras de verlas, me acuerdo que decía que se parecían a la religión, como decir que se cree que existe un mar porque solo se ha visto un río. En ocasiones me gustaría saber de vos... pero de otras maneras, no sé cuales, tal vez preguntarte por tus silencios, porque los silencios son los que pueden decir muchas cosas... en fin...
Me gusta la primavera, no sé como es, pero creo que si la viera en persona me gustaría...


La vida de Juan Manuel, no es poco rara a la de muchos de su generación; va a cine cuando puede y siente ganas, le gusta escuchar música de tierras lejanas para sentir que puede extrañar su casa. Pero lo más interesente de Juan Manuel es su gusto por la arquitectura, le encanta hablar durante horas acerca del manejo de la luz y de cómo se puede hacer que el sol te salude por las mañanas cuidadosamente y no sea un inoportuno y brusco despertar. A Juan Manuel le gusta despertar con el sol, le gusta quedarse observando los cambios de los grises azulosos a los amarillos rojizos, a veces parece divisar el punto exacto en donde la noche deja de ser noche y el día se convierte en día; es un punto efímero y delgado que puede pasarse fácilmente si se mira deprisa un amanecer, pero es el instante en donde hay una detención del tiempo y todo se convierte en un extraño asombro ante el cual sólo es posible retroceder pero imposible escaparse...
Así que a él le gusta jugar construyendo paredes y ventanas que digan: buenos días querida noche. Pero también le gusta construir escaleras, que lleven a sus habitantes a los ninguna parte, da la impresión a sus huéspedes de estar perdidos y solo divagar, pero es precisamente esa impresión que los hace buscar entre las habitaciones y descubrir que detrás de cada puerta se encierran tiempos y mundos diferentes. Hay escaleras, además, en caracoli, rectas, automáticas,  con pasamanos, sin pasamanos, con descansos, sin descansos; parece que las escaleras también tuvieran personalidad, o algo que les diera una identidad...
Pero basta de hablar de escaleras y paredes que esos hay que dejárselo a los libros de arquitectos. Un día Juan Manuel llegó a su casa por la noche y cuando volteó su cabeza para mirar el cielo oscuro y taciturno encontró una luna rodeada por un halo blanco a su alrededor, se dirigió al piso más alto de los apartamentos y en la terraza volvió a observar aquel raro fenómeno del cual él era un espectador. Recordó por un momento los cuentos de Poe, era como una noche de cuentos, como si en el fondo hubiera un pianista que tocara una melodía lenta y un saxofonista vagabundeara por entre las calles de la ciudad; de pronto comenzó a llover tímidamente y las gotas traslúcidas brillaban por momentos pequeños como si existiera una delgada cortina entre el mundo y sus ojos.
Poco a poco la lluvia fue mojando el cabello de Juan Manuel y recordó que a diferencia de cuando es de día las noches no son tan tristes; pensó en todas sus despedidas y en todos los saludos que le habían dado en la vida, unas lágrimas suaves se confundieron entre la lluvia, y sintió un pequeño blues que le invadía el alma. Más, sin embargo, no lloró por sus amores ahora lejanos y distantes en el tiempo, a esas tristezas le tomó fotografías y ahora están en un álbum que tan solo de vez en cuando se saca para no olvidar los momentos. Mientras llovía las hojas de los árboles caían al tiempo, así que cuando amaneció las calles parecían entapetadas por una delgada capa de hojas grandes y cafés.
- Cuando llueve y caen las hojas me dan ganas de tomar chocolate, de escuchar la espuma que parecen ser crocante y tener entre mis manos frías algo que me caliente, entonces puedo creer que el tiempo no pasa y que a lluvia que golpea al vidrio de la ventana me esta saludando a su manera,  a veces salgo a caminar bajo la lluvia para sentirme sólo y acompañado al mismo tiempo, entonces abro mis brazos y dejo que me toquen miles de gotas porque de una u otra forma tanta belleza es imposible de retener y tan solo la dejo pasar por mi.

Chocolate



Juan Manuel a sus 22 años tomo una de sus decisiones más importantes y trascendentales que pensó tomar a lo largo de su vida; porque fue a esa edad en la que se dio cuenta que no quería volver a amar de la misma forma en que había amado antes. Antes de los 22 Juan Manuel se dio por entero en sus amores, soñó con los azules del cielo y se entrego entre mares interminables de pasión, pero tenía que ser el cruel destino el que le quitara en un solo segundo sus sueños de tiempos lejanos y su mirada almendrada y cambiante de color se torno oscura y profunda.
Durante varios meses divago entre las calles y le fue difícil comprender el llanto de la risa en las mañanas; siempre creyó en los imposibles y en que nunca acabaría, pensó que no podía detener su melancolía de día y que era eso lo que nunca acabaría. Entonces en una mañana, cuando el sol rayó en su ventana, en su momento presente recordó sorpresivamente el chocolate de los días infantiles y distantes, tuvo el presentimiento que no había olvidado de todo los días en el bosque y las noches sin luna. Decidió entonces buscar los libros antiguos de magia que tenía en el apartamento y recordó que aún le quedaba una pequeña opción; una pequeña opción pero que tal vez era la última opción que podía tener en aquel entonces.
Durante varias horas se perdió entre letras antiguas, hechizos y menjunjes extraños; a cada paso se encontraba con elementos y hierbas que nuca había conocido; el libro le pesaba en sus piernas y al cabo de toda una noche creyó encontrarlo; leyó cuidadosamente  las palabras y los ingredientes con tal de no poder equivocarse, espero a que la luna se colocara en el momento adecuado...

5/11/2011

Las cartas de Pablo (anotaciones)

y seguiran colocandose letras...
de eso que llamo enamorarse de la forma de ver la vida...
escritos que no llegaron a su destino, que llegaron y tardaron en ser leidos, escritos ya leidos... aqui quedan las letras...

Las cartas de Pablo (VI)

El amor lo hacen las cosas pequeñas, sencillas, el café, tender la cama, quejarse, tener rutinas, cansarse de las rutinas, soñar, los viajes, las cosas molestas del otro… y principalmente decidir todos los días… o recordar que todo comenzó con una sonrisa después de que uno dijo hola que tal, me llamo…

3/11/2011

Las cartas de Pablo (V)


Me enamore no de usted sino de la forma en la que usted ve el mundo, me enamoró la forma en la que se rie, en cómo sale el aire de su boca para decirme que me quiere. Tal vez usted no lo ha notado, tal vez ni siquiera se ha percatado, pero cuando la veo, no puedo evitar que mis brazos la intenten atrapar; tal vez detenerla brevemente sin que se de cuenta. Y enamorarme, es algo que me sucede una y otra vez cuando la veo, a veces quisiera poder olvidarla, poder borrarla de mi memoria y acostumbrarme a los abrazos del ayer, acostumbrarme al querer ya pasado; sin embargo, sucede todo lo contrario y me vuelvo a enamorar de una manera un poco diferente en el ahora. Ahora me pregunto cómo hago para entrar en su vida, claro, con la presunción que usted como cualquier otro peaton me dejara entrar un poco a ver cómo es su vida. Tal vez suene raro, pero yo a usted no le pido que se enamoré de mi, no le pido tampoco que cuando me vea corra a abrazarme o que su vida se entrelace con la mía, eso se lo dejo a los sueños, a los instantes de fantasia cuando viajo en un bus hacia la casa. En esto soy mas sencillo, mas simple, le pido que cuando me vea me sonría, que me cuente sus cosas, que de vez en cuando me abrace, que me deje probar su helado y porque no, me deje pisar su sombra cuando caminamos. Le pido entonces que me de un poco de su vida cotidiana y yo le doy un poco de la mía. Tendre que rectificar entonces las primera frase, ya que de cierta manera si me enamore de usted, pero al fin y al cabo, eso es lo menos importante porque lo único que quiero es verla sonreir.

2/11/2011

Las cartas de Pablo (IV)

Que yo a usted la quiero soñar
La quiero suspirar
la quiero besar
la quiero volver a soñar otra vez
Por usted me quiero dejar llevar
A cualquier sitio, asi sea ningún sitio...

Las cartas de Pablo (III)

Por cosas de la vida comienzo a escribir sin saber si voy a terminar enviando estas letras...

Las cartas de Pablo (II)


Tal vez yo sea un poco extraño o que a veces el mundo me resulte un poco distante y diferente, entonces me quedo meditabundo, en silencio y me pongo a escribir. Si para vos el baile es como una sinfonía de sonrisas, eso mismo me pasa cuando escribo, ver letra tras letra, palabra tras palabra hace que me quede con una respiración profunda de tarde. Por ahora escucho “Variations For The Healing Of Arinushka, For Piano” Y tal vez te parezca aun mas extraño pero me he quedado pensando durante estos dos días como serás vos en 30 años, cómo seré yo; ¿cómo se llamaran tus hijos, a que se dedicaran?, ¿cómo me recuerdas?, ¿me habrás olvidado, seré tan solo un recuerdo de un recuerdo?
¿qué somos vos y yo? ¿dos desconocidos que se encuentran alrededor de una tarde y sonríen? En últimas compartimos sonrisas, a veces como extraños, a veces como dos niños en mitad de la heladería, yo seguiré pidiendo un helado de frutos del bosque mientras vos miras la ventana de los helados y aun no sabes que pedir.

Las cartas de Pablo (I)


Si buscar es tan solo una forma encontrarse
si encontrarse en una forma de entender
si entender es una forma de escuchar
si escuchar es mirarte
tal vez, sea solo una casualidad…
pero me he estado encontrando en tus miradas.


Las Cartas de Pablo (introducción)

Desde hace un par de semanas vengo preparando una serie de partes de cartas que ire liberando en el blog, no estan por fechas, ni temas, ni personajes, ni dedicatorias, se iran colocando como vayan saliendo los recuerdos, que en general es en desorden, aleatorio, como vienen las emociones por estos días...

30/10/2011

pequeñas partes

generalmente dos personas, son dos personas que extrañan un lugar desconocido llamado hogar, sin embargo, existen algunos, unos muy pocos que al verse uno al otro se sienten como en el hogar

no quiero completar al alguien, ni ser la mitad de otro... quiero tener paz, tranquilidad... paz en una sonrisa y que el otro sienta lo mismo

ser reponsable por otro... pero no su dueño

sentir con el otro que la vida es mas vida... no es que sin el otro no haya vida. Solo sentir que hay algo diferente, no se tiene que saber qué es exactamente lo diferente... solo sentirlo.

A veces no se requieren de tener razones... es bueno cuando uno se pregunta por qué... y no sabe... solo sucede.

Amar es ante todo una decisión, y es bueno si eso comienza a suceder todos los dias.

23/10/2011

Goterones

llueve sobre mi alma
llueven goterones de sonrisas y tristezas
llueven recuerdos y esperanzas
llueve bajo mi paraguas

Trato

un trato...
me das parte de tus sueños
y te doy parte de los míos
y así poco a poco

hacemos sueños conjuntos...

Close

 al frente de vos
al frente del silencio
al frente tuyo
al frente de tus labios

tan sólo acércate...

17/10/2011

Caminos y cartas al volante

Tomo ese camino, ese que se dirige hacia ningún lado, que se diluye en el horizonte mientras en el alma parece sonar la canción de Hoppipolla; me detengo a mirar los campos de flores y escribo sobre la tierra aun fresca por la lluvia tu nombre.  Me detengo como mi alma se detuvo ante uno de tus besos, a mirar mas allá de las estrellas las sonrisas que ahora no están y siguen sonando dentro de la mirada.
Un largo y profundo suspiro, uno con sabor a polén, a miel, a no ciudades.  


15/10/2011

extractos de cartas y otros pensamientos

- extraño los días en que decidía en las mañanas quererte

- allí estas vos, en cada letra en cada espacio

9/10/2011

Medianoche, mediodía

voy a tener que tejerte entre un par de cuerdas de guitarra, voy a tener que acariciarte con 3 palabras de mañana, voy a acostarte de madrugada con sueños de noche, voy a darte tres paraguas de libros... tal vez en un mediodía, y en una medianoche un sencillo recuerdo mio se pase por vos...

malabares en Do menor

intentando encontrarte en un par de días que ya se han ido, intentando detenerte entre mis memorias que se deshilachan al son de una canción de Marisa Monte; yo me quedo con un par de sonrisas que se te escaparon y pasaron desapercibidas...

27/09/2011

el último poeta del romanticismo

La siguiente es una carta encontrada cerca a los balcanes, la firma un hombre desconocido "el último poeta del romanticismo" esta dirigida solamente a "ella"


era 1918 y allí me encontraba, frente al peloton de fusilamiento, solitario y con un amor en la mano; llovía y en mitad del día comenzo a salir el sol, tal vez mis ojos perseguían la vana esperanza, de esas que se descuelgan, que huyen cuando son buscadas; pero como toda esperanza, tal vez sentada sobre un viejo sofa esperando un poco de café.
ilusión, valentía y esperanza, ¿acaso no hay mayor sentimiento?
Y sin embargo; porque hay un sin embargo, seguía sintiendo el frío del día, las tripas se retorcían, la escasas raciones de los meses anteriores eran suficientes cuando me concentraba en tiempos ya lejanos. Se puede ir al confín del mundo en busca de esperanzas, pero no iba en busca de ellas... mas bien la esperanzaba me llevó hasta allí, ningun ardíd político ni militar me habían llevado hasta el extremo del mundo, meras y simples palabras de un otro, sonrisas que en este momento parecen desvanercerse. Ese sentimiento de amor al mundo a traves de otros ojos, ese sutíl desvanecimiento en el otro sin dejar de ser uno mismo.
... -se puede darlo todo y perderlo todo- me habia dicho un amigo reportero con el que trabajaba en el periódico; me lo dijo con ese rostro que supone y se pregunta si ello aún es posible.  Yo sonreía, siempre le sonreía porque a pesar del destino, quebré espacios de silencios, vi una sonrisa en un mañana cualquiera, pequeños actos cotidianos que resignificaban una y otra vez ese mundo que parecía gris, áspero y en conflicto. -De cerca el mundo es pequeño y sonríe si alguien te da un amor no buscado, y tu haces lo mismo- le decía yo cuando nos quedabamos sin luz de vela; tenía la resolución y fuerza para esa forma de estar en el mundo, de la cual hay muchas.
Me encontraba lejos de casa, de los conocidos, de mi biblioteca... viaje por meses, en barco y tren, me dediqué a trabajar como periodista y enviaba cables sobre la guerra, hace dos días y por un accidente mientras tomaba unas fotos, fuí capturado por un pelotón Bulgaro en el frente balcánico, me confiscaron las cartas que durante meses le había escrito a ella. De ese lugar provenía la ultima carta...
De pie, intento escribir estas letras... al voltear mi cabeza, la veo... esta distante. creo que sonrie... pero mi gafas empañadas no me permiten distinguirla... la realidad se cae y escucho en mi maltrecho Búlgaro "взвод, оръжия ... стрелям" (pelotón, armas... disparar)

25/09/2011

el beso dado

y esta el beso dado, aquel que no es solicitado o pedido, solo dado como una puesta de sol, que aparece en mitad de las sonrisas, que puede ser tierno y sutil o apasionado y aventurado; ese beso que te deja un espacio que duele al despegar los labios...
tales besos son raros porque escapan de aquellos que los buscan, ya muchos dudan de su existencia...
pero los he visto...
los he visto

Ella

A la deriva y sin timón, ya no busco puertos y me quedo en el cielo abierto... en ese mar de sonrisas te encontré con un café y una flor...

Un beso no dado

Hace tiempo, hace ya bastante tiempo en mi cabeza, tenia una tristeza entre las manos, tenia unas lágrimas entre una taza de café, tenía un cielo de lluvia sobre el alma... y entonces un beso me fue robado, el alma pareció irse con la mirada... un beso no cura la tristeza... ni son puertos de sonrisas... a veces sencillamente te llenan de mas tristeza.

18/09/2011

Aeropuerto


Apenas pasan las 7, la ciudad agitada da otra de esas noches que impiden el pensamiento; los buses parecen dinosaurios gigantes que se mueven torpemente entre el trancon, paran, van, vienen, frenan en seco y aceleran en una vana impresión de estar en un juego de carreras. La lluvia pálida sobre la acera hace subir el frío a flor de piel; las luces rebotan en el camino, y la deseperación por el encuentro hace palpitar el corazón al punto de sentirse cómo la espalda se estrella contra el asiento. El aire solitario pronto será compartido, pero aun el encuentro no se da, las esperanzas se confunden con angustia, el café con cigarrillo da la impresión ilusoria de calma...
Pronto aparece detras de las ventanas algo empañadas una sonrisa, es suficiente,  le da sentido al agobio anterior; la respiración se calma, el corazón se estrella ahora con otro similar... la sonrisas ahora es compartida, se toman las maletas...  y se espera el siguiente viaje.

11/09/2011

Fate

I prefer to defy my fate

Mundo y vos

En ese mundo descentrado, cargado mas de una extraña lógica apareces vos en cada palmo, en cada suspiro y rincón abrupto del sueño; las breves conversaciones matutinas y los quehaceres del día se tornan en ingredientes permanentes de una no-rutina, de una vida no definida; la sonrisa al otro lado del teléfono, las quejas sobre los acontecimientos que van y vienen sin ningún orden. Entonces se avecina ese cambio del orden, del estatus quo, ese cambio que nos negamos una y otra vez por la conformidad con lo ya hecho y dado, como dice Huidobro "Heme aquí al borde del espacio y lejos de las circunstancias", atravesado por ese sabor a vos, por esa sustancia inmaterial de tus palabras,  heme aquí con ese sentido de mundo práctico que sos vos...
Heme aquí, sencillamente
queriéndote.

10/09/2011

Lecturas, música y esas cosas que suceden...

De fondo escucho la banda sonora de "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos", al lado aun reposa un libro de Pamuk aun sin concluir, creo que tengo ahora una diferencia emocional con un personaje, no aguanto que tome ciertas decisiones; lo sigo leyendo con la esperanza que cambie de opinión aunque muy posiblemente no suceda. Luego vienen esos sonrientes recuerdos ahora ya lejanos, como si fueran un postre de este almuerzo lúdico. Finalmente dejo la meditadera que no me lleva a ningún lado, tomo mis libros, mi música y me dirijo hacia una casa cualquiera, a preparar un poco de tinto con panela (curiosamente no para tomármelo yo), salgo a esa no ciudad, a estar en otro estar...

4/09/2011

vivir-te

y por allí andaba con esa ganas de vivirla, de sentirla cerca, de adentrarme poco a poco en su vida...

beso

el primer beso aparece como un recuerdo, como un sitio de esos a los que se vuelve cada mañana; tal vez se intento perder en el silencio y la distancia, pero luego se convirtió en sonrisa, en palabras de amanecer, ahora ese recuerdo se postra en mi frente, me acompaña, y me saluda en el atardecer... comienzo a dudar si en verdad es un recuerdo... o algo mas

28/08/2011

22/08/2011

paréntesis de recuerdo

Me costó y con gran esfuerzo aprender a nadar, no fui como otros afotunados con río al lado o cursos de verano en la piscina; como buen citadino nadaba entre la calles y entre montones de arena que quedaban de las construcciones del lado de la casa o de la propia en los vanos intentos de mi padre por siempre querer construir el "otro piso".
No puedo negar que esfuerzos hubo, porque para eso sirven los paseos familiares, para intentar (léase bien, intentar), tomar esos dos brazos mios flacos en una secuencia coordinada que permitiera que junto con mis piernas avanzar en el agua. Los años pasaron y la idea se surcar por si mismo y sin ningún atavio el agua se diluyó.  Los intentos familiares tienden a frustrarse después de 20 minutos en la piscina en el cual uno termina por aprender a tomar agua con cloro y quemarse la espalda.
Fue ya en la universidad que finalmente tomé por mis propios medios un medio cursito en una piscina olímpica que compartía obviamente con una decena de seres de no mas de 10 años. Pasaba cerca de dos veces a la semana en esa alberca o piscina, y aunque si la cosa es de estilos debí formar el mio propio que al instructor poco le gustaba..
Hoy amanecí extrañando esa sensación de estar rodeado de un liquido por todo lado, es más, tengo nostalgia de cómo se escuchaban las voces de los niños en mitad del agua, casi como con un eco que aparecía y desaparecía a medida que uno entraba y sacaba la cabeza.