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31/12/2010

Confesiones (este debe ser como la 5)

y bueno, agradezco a todos y todas los que este año me han seguido de una u otra manera, sin importar que estén por unos segundos o por varios minutos al frente de estas letras. Como siempre he dicho, este espacio esta dedicado a la expresión misma y me valgo de mi propia historia, de las pelis que veo, de la gente que me cuenta historias para escribir una y otra vez.
Aquí encontraran las mezclas de decenas de personas, a veces comienzo a escribir pensando en alguien y pf luego viene otro recuerdo y otro y otro y luego un salto de imaginación por pensar en un improbable. Son pocos los post dedicados a una o varias personas, quiero mover las emociones como cuando uno se monta en un autobús viejo y al pasar por lo huecos se siente un salto, un suspiro, te tomas fuerte de la baranda e intentas no salirte de la silla.
Como decía hace poco con un amigo que también escribe, no me crean y a la vez háganlo, no infieran mi personalidad de mis escritos, mis gustos o en el peor de los casos quien soy (aunque a veces digo quien soy)...
Escribo para emocionarme, y de paso para emocionarlos, tener nuevos significados de la cotidianidad...
Salto una y otra vez como Alicia, por un beso, por un aroma dejado por una desconocida en el tranvía, por unas letras sobre la pantalla y a veces por sencillamente nada.
Como toda historia comenzó con un primer paso, agradezco a una chica que hace mucho mucho tiempo me enseñó que en el mundo hay mundos y que una buena noticia merece ser siempre saltada en la cama, trip, trip trip.

Que tengan una nueva y bella vuelta al sol, que tengan sonrisas, lágrimas, silencios, palabras, que se mantengan respirando por los próximos 31 556 925.1 segundos y esperen otra vuelta al sol.
Desde la tercera roca del sistema, Pablo (!)... un chico de si y no.

29/12/2010

Fragmentos y pedazos de aquello que fue (todo en un tazón de cereal)

Aquella noche la soledad te rompió en pedazos y desde entonces huyes de tus fragmentos.

Le digo adiós a todas la formas que tienes de ser tu, a la mañana, al mediodía y a la tarde.

No te despediste, solo dejaste un interminable silencio.

No me salves ahora, no me salves mañana, no me salvos mientras yo caigo bajo tus besos.

Me fui porque no me desnudaste con tus palabras y no invitaste a la primavera.

Tal vez te busque y quiera leer de nuevo tu dorso, sé que solo habrá silencio, por eso quiero que si te buscó es porque me ha llevado el viento. tal vez si, o tal vez no.

Cartas al parque a mediodía III

Este año comenzó con tu despedida, con el hecho de haber descubierto que nuestros asombros son diferentes, que van por caminos en motocicleta casi opuestos; que yo aún riego la sal sobre el comedor y escribo tu nombre, que tomas el despertador y lo pones debajo de tus senos para que siga sonando a través de tu cuerpo; lo cual tampoco me molesta pero a la final deseas que ese sea un rito privado, sin espectadores. Y eso fue en últimas lo que hizo que nos subiéramos por separado a la torre de Chicago, yo un mero espectador de tus palabras de naranja, tu desgarrando los algodones de azúcar rosados.

Entonces entonces, entonces... como me saca de quicio ésta palabra, ya me cansé de considerar los entonces, la lógica, las consecuencias, odio ese instante cuando preguntaste cómo me veía en unos años, en unos meses... yo solo me quiero ver al espejo hecho por el agua del parque. Por eso a mitad del año huí, huí en silencio hacia fuera de la ciudad, a tener silencios con las hojas y no con tus nostálgicas palabras.

Mi cuerpo te ha ido olvidando, mis manos casi no recuerdan tus sabores, y creo que me quedaré únicamente con tu mirada.

Y a mitad de año todo cambio abruptamente, después del silencio vino ella con sus sonrisas un poco tímidas a mediodía, con su olor a fresa, con su pijama rosada, con los suspiros que se me llevaban los míos, ella que me compuso una autopista de quereres y nomeolvides... y como siempre todo terminó o casi en un aeropuerto, a medianoche, a medio sabor de día, le di mi suéter de rayas, lo tomó entre sus manos y acercándolo a sus labios  me dijo que le gustaba mi asombro. Desde entonces me envía postales sin palabras, sin letras, son fotos de sus labios sobre hojas, de su dorso sobre la sabana, de sus pies al levantarse. De su cotidianidad.

Como Carónte, yo llevo un bote de despedidas, no le pido que se quede o se vaya, mejor le cambio un par de sus ilusiones por la mías, un par de fotos por mis letras. Tal vez usted me olvide, tal vez yo me olvide... igual seguiré por aquí en este bote.

Cartas al parque a mediodía III

Este año comenzó con tu despedida, con el hecho de haber descubierto que nuestros asombros son diferentes, que van por caminos en motocicleta casi opuestos; que yo aún riego la sal sobre el comedor y escribo tu nombre, que tomas el despertador y lo pones debajo de tus senos para que siga sonando a través de tu cuerpo; lo cual tampoco me molesta pero a la final deseas que ese sea un rito privado, sin espectadores. Y eso fue en últimas lo que hizo que nos subiéramos por separado a la torre de Chicago, yo un mero espectador de tus palabras de naranja, tu desgarrando los algodones de azúcar rosados.

Entonces entonces, entonces... como me saca de quicio ésta palabra, ya me cansé de considerar los entonces, la lógica, las consecuencias, odio ese instante cuando preguntaste cómo me veía en unos años, en unos meses... yo solo me quiero ver al espejo hecho por el agua del parque. Por eso a mitad del año huí, huí en silencio hacia fuera de la ciudad, a tener silencios con las hojas y no con tus nostálgicas palabras.

Mi cuerpo te ha ido olvidando, mis manos casi no recuerdan tus sabores, y creo que me quedaré únicamente con tu mirada.

Y a mitad de año todo cambio abruptamente, después del silencio vino ella con sus sonrisas un poco tímidas a mediodía, con su olor a fresa, con su pijama rosada, con los suspiros que se me llevaban los míos, ella que me compuso una autopista de quereres y nomeolvides... y como siempre todo terminó o casi en un aeropuerto, a medianoche, a medio sabor de día, le di mi suéter de rayas, lo tomó entre sus manos y acercándolo a sus labios  me dijo que le gustaba mi asombro

27/12/2010

Cartas al parque a mediodía II

loca, rara, extraña, unida con pegastick a la realidad, con labios de autopista, con sexo a 120 km/h y sabor naranja, expectante, asombrada, anonadada, vitupera, pensante, escritora, ida, venida, simple, compleja, maniaca, bipolar, histérica, silenciosa, dilemática, con mirada de televisor de los 70, con vocablos que salgan del esófago, del estómago, visceral, impregnada de atardecer, con besos sabor a noche... y que vaya midiendo la vida con suspiros.

que me ame y me olvide
y que yo la ame mientras me olvida.

26/12/2010

cartas al parque a mediodía I

a veces, apareces y desapareces como la arena bajo los pies en la playa
tienes silencios a mitad de la rueda de Chicago similares a espacios en los algodones de azúcar
tienes besos que saben a domingo de fin de año
tu piel huele a Whisky en la noche
y asi... eres y no eres... estas y no estas..

25/12/2010

Historias y sofás con coca-cola

A Rafael Chaparro  Madiedo

Gracias a Anma 
por contarme sus historias en el sofá

Tetas de mantequilla
Sencillamente me ha costado un enorme trabajo recordar el día en que la conocí, seguramente está ese día casi que enterrado por mis otros olvidos cotidianos. Aunque como dicen por ahí, si no sabe invénteselo, así que diré que el día que conocí a tetas de mantequilla, yo paseaba por el hall de salud mental como siempre hago los viernes desde hace 6 años. La vi sentada transcribiendo unas hojas manchadas con su letra, me senté al lado y le dije -hola, yo soy raro ¿y usted?, sin mirarme me contestó -yo estoy rota, como muchos. Buscó uno de los colores que estaba en su bata blanca y esta vez mirándome escribió su nombre en la palma de mi mano.
                No comenzaré a decir ahora que tiene ojos color miel o que me perdí en su mirada, diré que al mirarme, sentí unos irreprimibles deseos de escribir mi nombre en sus tetas con el mismo color que me había pintado su nombre. Sin embargo, no lo hice porque no me pareció tan buena idea estando en la unidad de salud mental, así que me le quede mirando sus tetas de plástico y tratando de entender los manchones de sus letras que se borraban con el sudor. Por un momento imaginé que tetas de mantequilla tenía el extraño rito de irse cada 15 días a la torre Colpatria para tomar una foto de la ciudad al atardecer y luego  colgarla en la pared de su cuarto. Pared sobre la cual reposaría su espalda desnuda con intención de que se le pegaran las fotos y poder decir que tenía sexo con la ciudad a su espalda; al terminar y cubriéndose con la sabana iría a la sala, serviría un Whisky, fumaría un Marlboro Mentolado y me contaría una historia de sus viajes, de la vez que siendo niña, por hablar otro idioma nadie le entendía o la ocasión en que descubrió que le gustaba tener ordenado todo, sus papeles, sus vasos, sus bufandas y así....
                Pero la realidad pesa, pesa como las mañanas de lunes en el colegio, pesa cuando se va tarde, cuando es domingo y se está solo en mitad de humo de cigarrillos, pesa en este instante cuando Tetas de mantequilla me detiene de divagar y me dice -¿Tienes un cigarrillo?, le digo que no tengo cigarrillos, que de vez en cuando fumo… que debo irme. No la miró mas y no la vuelvo a ver sino un par de años después.

Costumbres
Tenía la costumbre de levantarse temprano, tender la cama y volver a dormir, podía ver como se dibujaba una sonrisa con el tacto suave de las sabanas hechas; a eso de las ocho y vestida con una de mis camisas se iba hacia la sala, sentada y cruzando las piernas, sacaba un cigarrillo, buscaba un lápiz y escribía canciones en servilletas; luego las colocaba en la pared de la ducha, le gustaba ver como eran devoradas las letras mientras el agua caía. Nunca pude escuchar bien sus letras, yo me quedaba absorto con su perfume, el olor a whisky, el sabor de los besos mentolados, el ruido de la noche, de la rumba sin rumbo, la arena de playa en la entrepierna, el zumbido en los oídos.

Pasajeros con destino a Bogotá
Pasajeros con destino a Bogotá, el vuelo 011 se encuentra atrasado por mal clima en la pista, recuerden que deben dirigirse a la puerta 3.
Me entere que había vuelto a Bogotá apenas unas horas al bajarse del avión, al llegar encontré como generalmente ocurre la puerta entreabierta del apartamento, hubo un silencio profundo, ensordecedor, un silencio de esos que traspasan las paredes. Ella estaba sentada al lado de la ventana y tenía la mirada perdida hacia las montañas, sacaba un cigarrillo tras otro, compulsivamente, temblorosamente, sus labios rojos titiritaban, en un tono apenas perceptible decía -país de mierda, decisiones de mierda, gente de mierda, apartamento de mierda. Cuando al finalmente se enteró de mi presencia, me miró en vano,  casi como si no existiera, sacó otro cigarrillo y siguió fumando, al verla note que sus labios ahora estaban rotos, que la sangre seca se esparcía sobre sus mejillas, su hinchado ojo izquierdo apenas le dejaba ver la montañas. La camiseta que un día realizaba una silueta a sus desnudos hombros, ahora estaba sin forma, manchada, opaca, y sus hombros antes llenos de pecas y de pequeños sitios donde perderse, parecían tristes recuerdos de una mañana desgastada. 
El siguiente día tenía un sabor amargo,  olía a periódico olvidado sobre una banca de parque; sin embargo, todo parecía olvidado, tetas de mantequilla estaba resuelta y decidida a tomar el episodio como una mala resaca de aguardiante y haberse caído por entre las escaleras. Después de todo a mediodía ya se encontraba sonriendo, colocando besos sobre el espejo con sus labios recién pintados,  yo intentaba poner a Arvo Pärt en el apartamento, pero ella sacaba a Mauricio y Palo de agua

Pequeñas cosas
Un buen día sencillamente Tetas de Mantequilla desapareció, en su cuarto dejó un par de libros, la cama tendida como si nunca hubiese estado, en el espejo escribió con labial una receta para hacer salmón al horno, tomó su ropa, sus maletas y organizó las monedas que reposaban en una cacerola al lado de la puerta. Debo aceptar que lo pintado en el espejo estuvo un largo tiempo, tiempo en que me negaba en parte a aceptar la abrupta y sin razón ida. No busqué explicaciones. A veces me despertaba y cometía el típico error de preparar más huevos, a comprar más arepas, con el paso del tiempo volví lentamente al cereal, al té, a pintar hasta tarde; creo que si bien no me interesa los motivos de la partida, si es claro que hay un cierto aire de nostalgia con pequeñas cosas, verla leer el periódico en la cama o verla moverse de una lado para otro, el sonido de sus labios cuando pronunciaba la palabra parsimonia.
Lo extraño es que dos años después llegó, un día miércoles cualquiera, en un tarde cualquiera de lluvia Bogotana; me la encontré en el sofá de la sala cruzada de piernas fumando sus Malboros mentolados, me preguntó dónde había dejado la cocacola y si le había escondido el cenicero, que detestaba usar la cajetilla como tal. Le pregunté que había hecho en el día –comer y dormir, como siempre, me respondió. Ese día se quedó, las fotografías volvieron a pegársele a la espalda húmeda, el pelo sabor a trigo enredado en los labios, la agitación nocturna, la banda sonora que no era más que un simple televisor en capítulos repetidos de Alf.  No sentí llegar la mañana, así como tampoco sentí cuando ella se fue hacia la sala a abrir las ventanas de par en par a las 5 de la mañana, me desperté por el frío y la vi sentada mirando las montañas del centro de la ciudad,  -esto era lo que más extrañaba, me decía, -el amanecer entre las montañas, donde vivo casi no hay, y cuando apenas se alcanzan a ver son sofocadas por el smog de la ciudad, que mierda es vivir en una ciudad.
-¿usted no va preguntar por qué me largue? ¿Por qué un buen día me ausente, sin decirle, sin avisarle siquiera? ¿No me a preguntar por qué ahora estoy aquí?
-no creo que usted tenga una respuesta, no creo que usted sepa porque volvió o porque se fue, supongo que igual no me bastaría con una razón así me la diera. Mejor quédese sentada y le traigo una cocacola.
Ese mismo día ella partiría a NY, rara vez voy a los aeropuertos a despedir a alguien, me surgen una gran cantidad de sentimientos encontrados que poco entiendo, al caer de la tarde, llamamos un taxi y la acompañe hasta inmigración. Mientras pasaba papeles ella me mandaba besos al aire, compré un café expreso y con mi aliento empañe uno de los vidrios que dan hacia las puertas de abordaje, allí en mitad del vidrio escribí, Tetas de mantequilla…

13/12/2010

Fantasía

lo extraño de la fantasía es que la veas generalmente como algo ajeno a la realidad...
en mi caso indistinguibles...

8/12/2010

Hermanita


Hermanita
Cargado originalmente por principitodeiris

he aqui a la hermanita mia...

tomar-te y otras vicisitudes

en tu apartamento suelen darse diferentes horarios, como un pequeño mundo coexisten al mismo tiempo diferentes tiempo; así pues, mientras para tu gato es hora de dormir, tu compu se despierta y chatea con los vecinos, en la alacena hay dos cucharas que creen que es hora de almuerzo e intentan dejarse caer sobre el helado de chocolate, sobre el brazo del sofa descansan igual que haciendo siesta un par de cigarrillos... finalmente vos compartes el horario de gato... porque mientras duermes, lo sueñas...

7/12/2010

dispares y de cerca (segunda parte)

claro también me imagino que discutiremos, que usted se quedara callada, me mirará mal, pensará que habrá tomado una pésima decisión y yo también haré lo mismo. Habrá días en los que yo duerma frente al computador, me quedaré escribiendo y usted sentirá que eso no es para usted... a veces estaré en un silencio incómodo y me dedicará a pintar, le robaré fotografías para colocarlas en la pared...

cosas que suceden en ningún lugar...
c'est la vie

6/12/2010

Dispares y de cerca (primera parte)

lo discordante es que en definitiva o mas bien en últimas yo no me podré enamorar de usted, claro, la soñaré, viviré, querré, haremos el amor, amanecerá y prepararemos huevos, le escribiré, contaré  y leeré; en ocasiones discutiré con usted, en otras llegará usted tarde y yo estaré de mal genio aunque también viceversa (esto último mas frecuente), es posible que cuando yo la vea sienta unos enormes deseos de besarla y lo haga, que la asuste con pendejadas como suele suceder, tal vez ocurra que un buen día usted me extrañe, me llame y me cuente recuerdos, yo la escucharé, le daré sonrisas, la abrazaré, le daré la razón por el hecho de verla sonreír y que me diga: ''ves, tengo razón'', la acompañaré con un chocolate caliente bajo la lluvia, buscaré su mano en mitad  de la noche para sentirla cerca, la encontraré sexy mientras lee el periódico el domingo en la cama, sonreiré cuando usted lo haga, creeré que tendremos un destino, mis brazos la rodearan mientras hacemos un pastel de cumpleaños, nos iremos el domingo a la afueras de la ciudad con el único fin de andar, dormiremos la siesta y veremos películas hasta la noche; pero como dije al comienzo no creo que me pueda enamorar de usted, porque usted, aún no aparece...
o tal vez ya nos conozcamos y nos ignoramos...

5/12/2010

mi libro de cerca


mi libro de cerca
Cargado originalmente por principitodeiris

de cerca, muy cerca

Excusas

Me excusaría, pero no lo haré... contaré con la situación. Tenía una gripa de mierda con una fiebre de 40 grados, con un puerco sudor frío de dos horas, con espasmos ocasionales, con una irremediable tos cuando me daba la espalda o sentía mas frío, una tos de esas que ahogan, repetida, sostenida, inmamable, yo entre el mal genio, los mocos, la camiseta fría por el sudor; la veía, la soñaba... a mi no me bastó.. otro día será, tal vez, o tal vez no...

4/12/2010

caminos moteados

muchas veces te veo de lejos y de cerca, a veces me quedo mirándote mas que de costumbre, observo tu forma de sentarte y cruzar las piernas sobre las sillas, o como tomas un cigarrillo...
ayer divague por tu piel moteada con mis labios, ayer respiré brevemente el sabor de tu cuerpo, me resbalé una y otra vez por las siluetas de tu camiseta blanca, con mis labios sentí el alabeo de los tuyos.

ayer cerré los ojos y te mire con mis labios... 

27/11/2010

Fantasia

fantasía, imaginación, otras realidades, perfumes, silencios, el sabor de la comida en un tarde fría de invierno, la mirada perezosa de la mañana el fin de semana al ver salir el sol, el asombro, los suspiros...
como ves, casi todo ocurre sin razones, sin palabras de por medio... no te pases la vida pensando la vida, pásala besándola, besándome y tomando mi piel para pintarla de colores...

me cuesta

Me cuesta un poco de trabajo entenderte... entender a tus lágrimas y tus desamores, hoy pides y extrañas saltar al abismo de un día tras otro, pero hace un tiempo desde una ventana te propuse precisamente eso, un nosotros de día tras día, un salto lejano y cercano, un sueño sobre otro, tener un despertar lento los fines de semana, hacer el amor antes del trabajo...

si las sonrisas fuesen difíciles...

25/11/2010

final de día

la imposibilidad de decidir, la imposibilidad de tomar un camino, que en últimas no creo que sea yo el que la tome, tal vez sean las circunstancias, el eterno caos de los ires y venires de momentos. 

21/11/2010

Naufragios

Como cuando llega el barco, y un pequeño se resbala mientras intenta abordar, el agua salpica las barandas y todos afanados corremos a sumergirnos en mitad del agua fría y oscura, todos tiritamos, los colores rojizos de sus mejillas y las pestañas mojadas vibran con el mismo ritmo de los labios. todos nos hundimos lentamente, la voz opacada por las olas, los zapatos cada vez mas pesados, los brazos cada vez mas cansados de no poder llegar a la orilla, la sensación de devolverse con las olas...

todos naufragamos, cada día, cada instante, en cada momento, en cada respiración... el cielo a través del mar es solo otro cielo... azul... azul profundo.

13/11/2010

RAINDROPS KEEP FALLING ON MY HEAD

Una vez más dejo que mi estéreo decida mi estado del ánimo, esta en aleatorio, pero siendo las 6 de la tarde, y lloviendo aparece casi de la nada y sin haberlo esperado este hombre B.J. Thomas, subo el volumen y observo llover...
llueve y mientras tanto mis penas se van por la alcantarilla

pasan los instantes

pasan los instantes con sabor a galletas ritz, pasan mientras llueve afuera y se escuchan las goteras del patio, pasan mientras vos vienes y vas...
pasan sin besos, algunos añorados, otros apenas deseados...

inicio

el inicio que comienza en tus labios, la mitad de camino en tu dorso, el final en un estallido de sensaciones...

2/11/2010

de cerca...

 como diría Caetano ''visto de cerca nadie es normal''
tal vez sea eso lo que me gusta de tus sonrisas
lo poco normal que eres, lo poco similar al todo que todos se creen,
no te bastan con 3 hielos a la Cola, deben ser generalmente 4 o 5,
temes a los ruidos de las tormentas y te encierras en las cobijas
la mirada extraña que pones cuando alguien intenta en vano hacerte cosquillas
el sonido de tus dedos sobre el teclado
las muecas de asco por uno que otro evento que esta fuera de la paleta de tus colores
siempre dejar tu vaso sobre ese pequeño espacio
las papas de limón en tu closet

lo hermosa que te ves soñando...

esos días

últimamente son días de esos días, de no hallarme, de no tener ganas de buscarme, de no sentirme cómodo en la oficina ni el taxi, de estar cerca y a la vez distraído. Tal vez sea que la temporada de despedidas me vino temprano, que los adioses hasta ahora los asimilo como tales. Veo mi teléfono y he comenzado a borrar tantos números que extraño el solo hecho de marcarlos, llamar para contar pendejadas, para preguntar /qué hacemos mañana?.
Son días de nostalgias con sabor a aeropuerto, con olor de cabina telefónica extranjera. La distancia ahora parece un lugar, la extrañeza de un amigo que me contaba en su lenguaje los últimos artículos, las palabras de una amiga que me decían a qué le sabia la playa.

por ahora me tocará ponerme a pensar en preguntas esenciales

cuántas veces rueda la rueda de una bicicleta antes de pincharse?
cuántas veces sacas la lengua y la posas sobre el helado antes que se acabe?
cuántos suspiros has hecho antes de un beso?
quá cosas has dejado caer cuando te enamoras?
cuántas veces te has cortado los dedos con papel?
si tu sonrisa fuese un sabor de helado cual sería?
y finalmente, cuando extrañas, qué extrañas?

1/11/2010

caras

parecería que hubieses ingerido medio limón, tus labios suben y tu rostro se contrae. Casi tan cercano a eso son las escenas de las películas que no te gustan, yo me distraigo de la pantalla solo para observarte brevemente...

Hoy me cambiaste de nombre y me llamaste como generalmente lo hacen las personas que solo han visto mi documento de identificación, hoy me llamaste por ese nombre que aparece solo en los papeles, tarjetas y recibos de pago; hoy me llamaste como lo hace la chica del check-in en el aeropuerto... a lo cual mis labios bailaron sonriendo, pero mis ojos no encontraron tus ojos...

Amores pasados

Algunos intentan sepultarlos bajo montones de palabras, hablan una y otra vez hasta que el nombre del otro comienza a perder sentido, solo les basta contar una y otra vez.
otros intentan olvidarlos, intentan esconderlos debajo de las cobijas, de la cama, del sofa, y no se dan cuenta que generalmente los esconden debajo de la piel, donde curiosamente se notan más.
otros convierten eso que fue en furia, venganza...
y unos pocos... solo unos pocos toman esos amores, se los llevan adentro, los sueltan al mar y sonríen.

29/10/2010

uno, dos y tres

Me enamore no de usted sino de la forma en la que usted ve el mundo, me enamoró la forma en la que se ríe, en cómo sale el aire de su boca para decirme que me quiere. Tal vez usted no lo ha notado, tal vez ni siquiera se ha percatado, pero cuando la veo, no puedo evitar que mis brazos la intenten atrapar; tal vez detenerla brevemente sin que se de cuenta. Y enamorarme, es algo que me sucede una y otra vez cuando la veo, a veces quisiera poder olvidarla, poder borrarla de mi memoria y acostumbrarme a los abrazos del ayer, acostumbrarme al querer ya pasado; sin embargo, sucede todo lo contrario y me vuelvo a enamorar de una manera un poco diferente en el ahora. Ahora me pregunto cómo hago para entrar en su vida, claro, con la presunción que usted como cualquier otro peatón me dejara entrar un poco a ver cómo es su vida. Tal vez suene raro, pero yo a usted no le pido que se enamoré de mi, no le pido tampoco que cuando me vea corra a abrazarme o que su vida se entrelace con la mía, eso se lo dejo a los sueños, a los instantes de fantasía cuando viajo en un bus hacia la casa. En esto soy mas sencillo, mas simple, le pido que cuando me vea me sonría, que me cuente sus cosas, que de vez en cuando me abrace, que me deje probar su helado y porque no, me deje pisar su sombra cuando caminamos. Le pido entonces que me de un poco de su vida cotidiana y yo le doy un poco de la mía. Tendré que rectificar entonces las primera frase, ya que de cierta manera si me enamore de usted, pero al fin y al cabo, eso es lo menos importante porque lo único que quiero es verla sonreir

27/10/2010

al comienzo del día

Me gustaría que al despertar pueda ver tu espalda, que en la mañana pueda desayunar con tus besos, que al levantarme me encuentre con tus sonrisas, sentir las arrugas de las sabanas que deja tu cuerpo y finalmente tomar-te.

25/10/2010

ambientadores y otros eventos de 36 minutos

El ambientador automático hace lo mismo que cualquier reloj con alarma, a diferencia de una alarma de sonido, este te provoca una molesta sensación en la nariz, te mueves en la silla e intentas taparte con tu camisa o cobija. Cierras los ojos fuertemente como si intentaras cerrar una puerta abierta de par en par. El curioso ambientador apenas lleva un par de días en la casa y cada 36 minutos te oigo, escucho y veo, a veces lo apagas y mientras lo haces veo tu sonrisa salirse brevemente y sin tu consentimiento. Luego te veo dormir, arropada con esa cobija morada, extendida, envuelta de la misma manera que te envuelve el aire. Me quedo a tu lado escuchando tus sueños, viendo el sube y baja de tu corazon... allí mientras duermes... te deja de importar el ambientador automático

20/10/2010

aquel dia

Aquel día, me quede detrás tuyo. Observaba entonces el mundo enmarcado desde tu cuello; a veces me enfocaba en esa suave curvatura y el mundo borroso se me venía encima, otras veía al mundo con ese marco de piel borroso; cómo era de interesante pensarme deslizándome hacia abajo por tu cuello o quedarme sentado allí escribiendo.
visiones desde el otro lado de tu cuello.

15/10/2010

invitación

tal vez me digas que no, tal vez te quedes en silencio y luego sonrías, tal ves algún día aceptes la invitación...
te invito a caer, a saltar, a dejarte ir, a tener incertidumbre, a estar sobre pisos resbalosos, a rasparte las rodillas como en el recreo, a perseguir el conejo por entre la madriguera, a soltarte...
lo único que puedo asegurarte es en ocasiones tendrás una sonrisa sin darte cuenta, a veces lloraras por tropezarte con las escaleras, a veces te dará malgenio, sentirás ira, expectación, asombro...

yo por mi parte, te miraré, sonreiré y escribiré...

6/10/2010

Pijama de rayas II


Desearía que las rayas de tu pijama fueran algo así como rutas de destino, algo parecido a las rutas de los aviones que cruzan sobre el mar. Entonces tu serías como ese pequeño mundo que quisiera recorrer, rebordear, volar. Haría pequeñas paradas sobre tu piel para visitar el último sitio donde cayó una gota de lluvia, donde se asienta tu bolso, donde la blusa te toca tímidamente de vez en cuando. Me sentaría sobre las yemas de tus dedos y miraría desde allí tu rostro. Tomaría de nuevo mi aeroplano y dejaría mis letras sobre tus labios como besos.

Pijamas


Hacia el final del día tiendes a abrirte brevemente a un espacio donde tu conciencia finalmente se resquebraja y pierdes todo control. Cuando los relojes de muñeca comienzan a sonar y en la ventana puedes ver tu reflejo, te cambias de zapatos y dejas a los pies flotar, te quitas el jean, la camiseta y te vistes de rayas de colores. Entras de colores a tus sueños, algunos tienen sonrisas del día, otros se mantienen tímidos (esos son muy pocos) y otros son ruidosos como orquestas de pueblos.
Es allí, en ese espacio donde finalmente te encuentro.

4/10/2010

ciudad

Voy a extrañarte ciudad de colores, me va  a hacer falta ir todas las mañana al balcon a respirar aire de sabor verde, hata extrañaré uno que uno vecino volador en mitad de la noche. Aquí se me quedan unas sonrisas muy contentas, algunas estan detras del sofá, otra van en un taxi y algunas pocas estan pendientes de una gotita de agua matutina.
chao, al rato vuelvo.

consentimientos

Haces pataleta como niña pequeña, te pones brava y frunces el ceño para que sencillamente te consienta... yo que tengo una voluntad de flan, me dejo perder por tu sonrisa, dejo pasar cualquier malestar y voy corriendo como detras de una cometa.
Ahora creo que los consentimientos no son informados, ni pensados, ni preestablecidos, suceden como cuando los besos te besan con las hojas de los árboles y tu alma se vuelve arbórea.

hay sonrisas que tan solo aparecen brevemente como suspiros

Después de todo veo que no nací para estar bajo el frío, ni para las ciudades de monstruos grises. Sencillamente no me encuentro a mi mismo en la ciudad como otro peatón. así que si me ves mas sonriente que de constumbre es porque sencillamente me he mudado a un lugar más tropical, donde canto sol solecito y tomo jugo de frutas todos los días.


28/09/2010

lo aterrador que puede ser una vida sin un beso

Me levantaría como si nada, como si la sabanas no se arrugaran por un otro, no haría té para dos, ni prepararía las galletas de chocolate que tanto te gustan al desayuno, no jugaría detrás tuyo, ni te escribiría en la espalda mientras te cepillas los dientes.
No me estremecería con tu voz cuando cantas a medio día, no miraría cómo mis llaves le hacen amor a tus llaves en la vasija de la repisa. No haría mala cara por el hecho de moverte hacia la mitad de la cama.

Pero si ese beso no se da, sencillamente; me levantaría una y otra vez, repetiria tales acciones sin vos, haría mi desayuno, me cepillaría los dientes, me fijaría mas en el paisaje de la ventana, hablaría con el chico del bus a mi lado y no me perdería en los recuerdos matutinos de tu piel.

Sin embargo, ahora que lo pienso... lo aterrador es que ese beso, aún no se ha dado.

27/09/2010

No se cómo

No sé cómo, ni en qué momento exacto, te conocí. No puedo indicar un espacio puntual en mis recuerdos, con tiempo y lugar del cual pueda extraer mi primera sensación ante vos. Soy en esa medida incapaz de poder rememorar, un hecho único como el haberte conocido; paradójicamente al mismo tiempo sé que te conozco, sé que te he visto antes, sé de tu existencia en mi mente. Olvido, no porque quiera, simplemente no nací con el don de recordar como tú, he olvidado tanto y a tantos que olvido que olvido. Por eso y desde que era un chico, escribo, rehago en letras seres, sentimientos, deseos...
Así, te rehago con pedazos de recuerdos en letras, rehago tu sonrisa, la forma en la que te volteas en la cama, los pies fríos, tus suspiros y finalmente tus silencios.

25/09/2010

quereres....

te quiero un infinito, dos infinitos, tres infinitos, cuatro infinitos
te quiero lo que dura un recreo infantil en un sueño,
te quiero como un suspiro,
te quiero sobre el aire, las nubes y los chocolates
te quiero como una cuchara quiere a un arequipe
te quiero aquí y ahora...
te quiero cuando el amanecer raya sobre tu cuerpo
te quiero medio día, media noche
te quiero con sabor a chocolate
te quiero sobre un par de letras que dicen tu nombre
te quiero al quedarte dormida y escuchar la respiración
te quiero cuando te sientas al lado de la ventana...

21/09/2010

cacerolas y otras cosas que se pueden llevar en un bosillo

y usted, parece que se va adentrando en mi vida, mis letras, mis amaneceres; sin mayor preámbulo usted ha comenzado a desplazar mi soledad por sus manos, su forma de reírse, su forma referirse a mi como si yo no estuviese. Yo generalmente me guardo en cacerolas y me meto entre los bolsillos, a veces salgo y me desparramo sobre una sonrisa en mitad de la calle. Y entonces usted llega, como si nada, así como así; pero bueno; a mi me gusta sentirme revuelto, licuado...

20/09/2010

Esperanzas, Desesperanzas y otras cosas que se guardan en tarros de galletas

Y fue así como un buen día después de levantarme, decidí guardar las esperanzas, una a una las recolecte, para algunas necesite la ayuda de 3 vecinos y otras que estaban debajo de la cama, tuve que sacarlas con pinzas, algunas estaban amarradas con sus patitas al sofá y una que era alargada creyó que era buena idea esconderse debajo de la tapa de una olla. Al cabo de un par de horas y habiendo reunido a todas mis esperanzas en un caja de cartón, me dispuse a hacer lo mismo con mis desesperanzas, éstas un poco más evitativas, se escabulleron por entre los huecos del piso y apenas tuve tiempo de alcanzarlas con mis dedos, algunas se volvieron escurridizas como jabón e intentaban jugar conmigo; me demoré el doble de tiempo con mis desesperanzas pero finalmente se logró.
tomé mi tarro de galletas, metí esperanzas y desesperanzas juntas, lo cerré y me fui a jugar rayuela.

19/09/2010

Érase una vez

tal vez fue como Alicia lo describe al caer hacia el mundo de las maravillas. Estabas allí, mirando, observando, viendo; yo caí mientras me mirabas, me imaginé navegando en un pequeño barquito sobre tus pupilas, imaginé que me defendía de los embates de tus cambios de color, cada parpadeo era un tornado al me enfrentaba a con mi barco de papel. No sé bien en qué momento, pero creo que fue por tu expresión que me devolví nuevamente a tu mirada, a rehacerme frente tuyo... yo solo pasaba a preguntarte por un teléfono, yo solo pasaba y vos me traspasaste...

días claros y chocolate oscuro

con el primer suspiro del día supongo que ella me prepara un chocolate, el aroma invisible viaja hasta mi cuarto y se mete por debajo de las cobijas, tiende a acariciarme suavemente y es allí cuando comienzo a mirar de reojo el amanecer. El aroma se transfigura en sensaciones a través de mi ser; luego aparece esa textura fina sobre mi lengua, el sabor amargo toma a mi rostro desprevenido y lo transforma en otro, sé que solo es una pequeña e ínfima barra de chocolate, pero ese momento... si me llamas a la puerta... no estoy...

16/09/2010

de cerca nadie es normal

Allí estaba ella, ordenando una y otra vez sus billetitos, como si fuesen juguetes o frijolitos.. en orden, en color, por la cantidad de ceros, por la forma en la cual posan los héroes patrios... a veces me pregunto si ordena asi las esperanzas, los quereres, los adioses, si cuando entra a su cuarto deja sus sonrisas ordenadas, si ordena las tristezas por color, tamaño, por duración...¿tendrá orden para las lágrimas y las sonrisas? ¿tendrá un cajoncito para guardar las nostalgias?


Yo tengo mis propios cajones de recuerdos pero en desorden, así todo se me viene junto, un beso de hace 4 años con un abrazo de hace 6 meses con una carta de hace 10 años, me es tan difícil distinguir fechas que todo se me vuelve uno...

Cada vez que la veo ordenar, juntar, clasificar, me imagino que yo la invito a hacer eso mismo con las gotas de lluvia, con las letras de la sopa de pasta, con las miradas hacia las nubes, con la arena de la playa...
tal vez sea bueno ordenar todo eso... y un buen día, sacar a pasear la esperanza de hace 3 años, darle una vuelta a la manzana al beso de hace 15 años, sacar al sol una nostalgia perdida. Aunque le advierto no me de a guardar esas cosas porque se las pinto de colores, le pongo con pegastic una sonrisa, las meto en una botellita y las tiro al mar, me voy en un barco a buscarlas y entonces las desordeno.

14/09/2010

luna chocolates y otras actividades de extraterrestres

quien se iba a imaginar que por la avenida de las teclas Angelita se encontraría finalmente sobre el borde del piano. Tal vez no sería la primera o la última vez, si una de las pocas veces que tomaba una decisión sin meditarlo, sin pensarlo, sin echar la cabeza para atrás llena de pensamientos, en aquella ocasión y al borde del piano, dejo caer su mano sobre la mesita de madera donde se encontraba un viejo chocolate. A pesar de su aspecto un poco rancio, con el empaque dorado un opaco, ello lo tomó y se quedó mirándolo. Casi ida, se le vinieron una incontrolables ganas de buscar entre su bolso el pasaporte ya caduco (sonaba ''la vie en rose de Edith Piaf'') en ese momento una partecita de su alma pareció romperse brevemente. Fue entonces cuando tomó sus llaves un poco de ropa y se dirigió hacia el aeropuerto, esta vez, iba con pocos destinos, su tía en New York, el primo en Barcelona, el padrino de primera comunión que se mudó a Estambul hace dos meses, los compañeros de clase de 5 semestre que había despedido hace 3 años... por primera vez sentía que las opciones le venían una tras otra, ya no se sentía atada a ella misma. Aun seguía con el chocolate de envoltura opaca en sus manos... lo guardo en medio de su cartera y se dijo a si misma que el día que tocara nuevamente tierra para quedarse lo dejaría al lado de un piano.
Lo curioso de esto es que he ido a Barcelona, a New York a Estambul... y en todos los sitios he encontrado un chocolatito al lado de un piano... supongo que ella siempre decide quedarse... que una parte de ella se queda y la restante sigue volando...

regalos

un día cualquiera a una hora cualquiera llegaré a tu casa sin que vos estés aun... en la puerta le colocaré tu nombre, en la ventanas dibujaré una sonrisa de chocolate, sobre la alfombra pondré audífonos blancos de los cuales se escuche un sonido de ballenas, en la pared de tu cuarto pondré mis fotografías de cielos y nubes para que recuerdes lo cerca que esta el infinito... y cuando todo este listo, me sentaré pondré en mis piernas una sonrisa y te esperaré....

cuando grande....

cuando grande quiero que me dejes jugar y pintarte con temperas, quiero un escudo de papel, que en las noches me leas cualquier cosa y te emociones con las letras, quiero sentirte como suspiros, verte en la noche mirando la noche, llevándome contigo a un lugar extraño en el pensamiento.
cuando grande quiero ser pequeño...

8/09/2010

des/ahogo solitario sin-sentido

Porque sencillamente hoy quiero estar conmigo, en solitario, en mis palabras y finalmente en silencio. Porque mi cabeza anda a mil como autopista, porque no quiero excusas, ni saber si son validas, hechas o maltrechas. Quiero el estar, el sencillo hecho de estar, sin razones, sin motivos, sin otra causa que aquella voluntad que se con-mueve por el ir y estar. No obligo al salto, mas bien a veces maldigo a los cuatro vientos el no sé, la duda, el instante que pende de un hilo sin decisión. Reconozco que fui un nudo de dudas, reconozco que me deje engañar por el sinsabor; ahora abogo por el salto, por la acción, por ser parte del acto del teatro, quiero el movimiento contínuo...
soy de los que ahora saltan al abismo e ignoro mi destino... debe ser por eso que me gusta Alicia... ella persiguió al conejo y saltó...

5/09/2010

Sobre una historia de un llavero y una cartuchera morada

Aún se me hace extraño por no decir casi paradójico que Maria Pau me dejara en mitad de su pupitre, generalmente tiende tomarme entre sus manitas, a darme vueltas, a morderme y de vez en cuando a perderme entre el maletero... pero ya van a ser casi dos semanas y Mapau como yo le digo, no aparece, no habla, no me llama, no me busca, no abre su cofrecito donde tiene metidas tres tarjetas de corazones, una crayola y un borrador a la mitad. Tal vez sea la soledad, pero me he comenzado a hablar con una cartuchera morada, alli viven dos juguetes un carrito de plastico azul y una bailarina con el pelo pintado con kilométrico.
Solo espero que un buen día llegue de nuevo Mapau y se de cuenta que este llavero carga la llave de su corazón.